Notas · Eliminación de contenido

Efecto Streisand: qué es y cómo retirar un contenido sin provocarlo

El efecto Streisand (también llamado efecto Barbra Streisand) es lo que pasa cuando alguien intenta ocultar o censurar una información y consigue que la vea mucha más gente. Existe, pero es la excepción. La mayoría de los contenidos que se retiran de internet desaparecen sin que nadie se entere, y por eso esos casos no los conoces.

Llevo más de diez años retirando contenido. En Nítida AI, antes de pedir que borren nada, miramos cómo va a sentar la petición a quien la reciba. De eso depende casi todo.

Qué es el efecto Streisand y de dónde viene el nombre

El nombre tiene su origen en 2003, cuando Barbra Streisand demandó a un fotógrafo que estaba documentando desde el aire la erosión de la costa de California. En una de sus miles de fotos se veía la casa de la cantante en Malibú. Ella pidió 50 millones de dólares y que la imagen se retirara.

Hasta ese día la foto se había descargado seis veces, y dos habían sido sus propios abogados. Al mes siguiente pasaba de las 420.000 visitas. Streisand perdió el pleito y tuvo que pagar los gastos legales del fotógrafo. El nombre se lo puso en 2005 Mike Masnick, en el blog Techdirt, y se ha quedado para cualquier intento de tapar algo que acaba dándole publicidad.

Ejemplos del efecto Streisand

En España el más conocido es el de Fariña. En febrero de 2018 un juzgado ordenó, como medida cautelar, que el libro dejara de imprimirse y de venderse. Lo había pedido un exalcalde que aparecía en él. El libro llevaba más de dos años publicado. En pocos días era el más vendido de Amazon y se agotó en varias librerías.

Antes había pasado con El Jueves. En julio de 2007 un juez ordenó retirar de los quioscos un número de la revista por la caricatura de los entonces príncipes que llevaba en portada. La portada pasó de sus lectores habituales al gran público.

Fuera de España, el de Beyoncé enseña bien cómo funciona. En 2013, tras la Super Bowl, su equipo de prensa pidió a BuzzFeed que cambiara unas fotos en las que salía poco favorecida. No hubo amenaza, fue un correo educado. BuzzFeed publicó el correo y las fotos acabaron convertidas en memes.

Y hay uno que me toca de cerca, porque de él viene mi oficio. Un ciudadano español pidió que Google dejara de mostrar, al buscar su nombre, dos anuncios que La Vanguardia había publicado en 1998 sobre la subasta de un inmueble por deudas con la Seguridad Social. Ganó. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea le dio la razón en 2014 y de esa sentencia sale el derecho al olvido que hoy puede usar cualquiera. Pero la sentencia cuenta su caso, y quien estudia el derecho al olvido empieza leyendo lo de aquella subasta. Aquí no voy a poner su nombre.

Por qué ocurre el efecto Streisand

Una retirada no llama la atención. Lo que llama la atención es el intento, cuando se puede contar. Hace falta alguien con ganas de contarlo, que suele ser el propio autor o una comunidad que ve en la petición la prueba de que tenía razón. Y hace falta algo que se pueda enseñar, como una demanda o la propia solicitud de retirada. Si además hay gente pendiente del asunto, se hace viral.

Cuando eso no se da, que es lo normal, el contenido se retira y nadie se entera.

Cuándo pedir que lo borren lo empeora

Nuestra primera opción es siempre eliminar el contenido en la web donde está publicado, porque es lo único que lo quita de todas partes. Y pedir la retirada no quiere decir escribir al autor: casi nunca hay un único interlocutor.

Pero hay casos en los que no vale la pena intentarlo, y se suelen ver venir. No miramos solo la página. Miramos la situación entera:

  • Quién lo ha publicado y cómo reacciona cuando le escriben. Hay quien retira sin más y hay quien publica la petición al día siguiente.
  • Qué está contando y si el asunto sigue abierto. Una noticia de hace ocho años se mueve distinto que un conflicto de esta semana.
  • Si hay público y de qué humor está. Cien personas enfadadas en un hilo responden; una página que no lee nadie, no.
  • Si ya se intentó antes. Un primer intento mal llevado deja al autor avisado.

En los casos grandes medimos antes de opinar

Cuando el cliente es una persona conocida o el asunto ha corrido por redes, la impresión no basta. Medimos el tono de lo que se está diciendo en redes sociales y foros, y de ahí sale un termómetro de cómo está el público y de los riesgos que hay.

Esa medición enseña cosas que leyendo página por página se te pasan. Por ejemplo, que la mitad de lo publicado salga de un mismo usuario. Entonces lo que parecía un público enfadado es una sola persona con algo personal contra el cliente, y hay que plantearlo de otra manera.

Lo que vemos se lo contamos al cliente antes de proponerle nada. Casi siempre es él quien ata los cabos: sabe quién puede ser y qué pasó antes. No lo había contado porque nadie le había hecho las preguntas correctas.

Qué hacemos cuando borrar sería contraproducente

No dejamos el caso. Vamos a la siguiente vía.

La primera es desindexar: pedir al buscador que deje de mostrar ese resultado cuando se busca tu nombre. El contenido sigue donde estaba, pero deja de encontrarse. La solicitud va a Google y no a quien lo publicó. Google avisa a la web de que ha retirado esa dirección, pero no le dice quién lo ha pedido.

Si tampoco procede desindexar, queda desplazar: trabajar para que ese resultado pierda posiciones hasta salir de donde mira la gente.

De una vía a otra cambia el plazo. Solución hay en las tres. Están explicadas con más detalle en ¿Se puede borrar una noticia de Google? y en nuestra página de eliminación de contenido.

Efecto Streisand: cuatro preguntas antes de pedir que retiren un contenido (quién lo ha publicado, qué cuenta y si sigue abierto, si hay público, si se intentó antes) y las tres vías posibles: eliminar, desindexar y desplazar.
Cuatro preguntas antes de pedir una retirada, y las tres vías que hay.

Lo que no se ve

Los casos de efecto Streisand que conoces son los que salieron mal. De los que salen bien no hay noticia, y son muchos más.

Hay vías que dejan rastro ellas solas. Las reclamaciones por derechos de autor que se mandan a Google acaban en Lumen, una base de datos pública donde figura quién reclama y contra qué web. Si eliges mal la vía, puedes dejar escrito justo lo que querías quitar.

Por eso nuestros casos de eliminación suelen llevar seis meses de vigilancia después. Si el intento deja algún rastro, se ve y se resuelve.

Tres casos tipo, sin nombres

La solicitud publicada

Llegó con el problema ya crecido. Antes de venir a nosotros se había enviado una solicitud de retirada a quien publicaba su caso. La respuesta fue publicar la solicitud y, de paso, volver a contar todo el asunto judicial. Había un contenido y pasó a haber dos, el segundo más reciente.

El hilo con el autor dentro

Un foro, un hilo de quejas contra una empresa y el autor contestando cada día. Escribirle habría sido darle tema para el siguiente mensaje. Se fue por una vía que no pasaba por él.

La noticia que no leía nadie

Una noticia de un medio local, de hace años, sobre un asunto ya cerrado. No tenía comentarios ni nadie pendiente. Se pidió la retirada a la web y desapareció sin ruido. Es uno de los casos frecuentes.

Cómo evitar el efecto Streisand antes de pedir nada

  1. No contestes en público: ni en el hilo, ni en comentarios, ni en redes.
  2. No mandes amenazas. El primer correo es el que el autor va a enseñar.
  3. Guarda prueba, pero en privado: una captura con la fecha y la dirección. No lo subas a archivos públicos de internet, porque esa copia es otro contenido que luego hay que retirar.
  4. Que alguien valore el caso antes de dar el primer paso. Un intento mal hecho no se puede deshacer.

Si tienes un contenido que te perjudica y no sabes si moverlo, cuéntanos tu caso antes de escribir a nadie. Si prefieres saber primero todo lo que hay publicado sobre ti, eso es la auditoría de exposición digital.

Cuéntanos tu caso

Preguntas frecuentes

¿Qué es el efecto Streisand?

Es lo que ocurre cuando el intento de ocultar una información acaba dándole más difusión de la que tenía.

¿Por qué se llama efecto Streisand?

Por Barbra Streisand, que en 2003 demandó a un fotógrafo para que retirara una foto aérea de su casa y consiguió que la vieran cientos de miles de personas. El nombre se lo puso Mike Masnick en 2005.

He pedido que retiren un contenido y han publicado mi petición. ¿Qué hago?

No contestes y no mandes una segunda petición. Guarda prueba de las dos publicaciones. Lo nuevo también tiene salida, pero ya no pasa por volver a escribir a la misma persona.

¿Pedir el derecho al olvido puede provocar el efecto Streisand?

Es raro. La solicitud se hace al buscador. La web recibe un aviso de que esa dirección se ha retirado, sin el nombre de quien lo pidió.

¿Una demanda puede acabar en efecto Streisand?

Sí. Una demanda es pública y le da un titular a quien quiera contarlo. A veces hace falta, pero conviene saberlo antes de presentarla.

¿Es mejor no hacer nada con un contenido que te perjudica?

Casi nunca. Lo que no se toca sigue ahí, y ahora además lo leen las IAs, que lo resumen junto a todo lo demás. Lo cuento en Qué dice ChatGPT de ti.

Fuentes: California Coastal Records Project y Techdirt (2005) para el caso Streisand; Techdirt (2013) para el de Beyoncé; información publicada sobre la retirada de El Jueves en julio de 2007 y sobre la medida cautelar contra Fariña en febrero de 2018; sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 13 de mayo de 2014, asunto C-131/12.

Cristina Casín · Fundadora de Nítida AI

Consultoría de reputación digital en Barcelona. Más de diez años trabajando en derecho al olvido, eliminación de contenido y reputación en buscadores e inteligencias artificiales. LinkedIn · Sobre Nítida